
“Si uno de los jugadores estornuda, me asusto,” manifestaba Sergio Hernández luego de debutar con una victoria frente Alemania, en el Mundial de Básquet en Turquía. Y no es para menos con los antecedentes que está dejando esta competencia en cuanto a la cantidad de lesionados que sufrió el seleccionado argentino.
Por motivos personales Emanuel Ginóbili no pudo estar presente, después una lesión en el tobillo izquierdo de Nocioni fue la excusa para que Philadelphia no le permitiera jugar y “cortarle las piernas” como el propio jugador mencionó en conferencia de prensa, parafraseando a Maradona cuando se le frustraba el sueño de concluir exitosamente su participación en el mundial 94.
Con la ausencia del pivote de Las Varillas, Fabricio Oberto, que con algunos problemas estomacales no pudo participar de los primeros juegos, el equipo argentino triunfó en los partidos más bravos de la zona frente Alemania, Australia y Angola que fue el que menos resistencia puso. Ahora esperan a recuperación del cordobés para el partido que definirá el liderazgo del grupo frente a Serbia el 2 de agosto, pero un día antes deben ganarle a Jordania.
En un Mundial sin tantas estrellas el equipo de Sergio Hernández debe recurrir al sacrificio y quedó demostrado frente Angola con el ingreso de Cequiera y Mata, que el propio entrenador reconoció que con estos jugadores se transforma en un equipo obrero y no de lucimiento.
Durante los últimos 20 años se pueden encontrar tres seleccionados que quedaron en la memoria de muchos fanáticos y no tanto por el juego que desarrollaron: Dream Team I, en Barcelona 92; Argentina, en Indianápolis 2002; y España, en Japón 2006.
Con mas luchadores que jugadores estrellas la Selección Argentina ya se encuentra en octavos y se planta como uno de los candidatos aunque su director técnico considere que están en 6 o 7 puntos de lo que pueden jugar sus muchachos.
Escrito por Adrián Cabrera.
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